Desarrollo Turístico: Casa hacienda de Laredo

Desarrollo Turístico: Casa hacienda de Laredo

La antiguamente llamada Casa hacienda San Nicolás del Paso, con sus más de 30 habitaciones, se encuentra actualmente en el corazón de un Laredo en crecimiento y representa un patrimonio arquitectónico de gran importancia. Es además la única casa hacienda con torre de reloj incluida como parte de la edificación, el cual funciona hasta el día de hoy, siendo testigo incólume de la historia de una de las azucareras más importantes del país.

La historia de este monumento histórico data de los primeros españoles que llegaron a nuestra ciudad, estas tierras fértiles (antes denominado valle de Nazape) les fueron encomendadas al alférez español Don Nicolás de las Cuevas Quebrado, quien inteligentemente decide fundar la hacienda San Nicolás del Paso y mandar a construir su casona al margen derecho del canal pre inca de la Mochica (unos de los brazos del río moche). Esta primera edificación se calcula data del año 1624, luego vendría el capitán español don Gaspar Antonio Ramírez y Laredo, quien obtiene estas tierras y hace una segunda remodelación a la antigua construcción.

La casa pasó de mano en mano por sus descendientes, hasta el 2 de marzo de 1867 que el minero Don Manuel Antonio Chopitea Villalobos, adquieres estas tierras y manda a reconstruir parte de lo que hoy conocemos como casa hacienda Laredo. Ya en el año 1880, luego de haber pasado por las mejores universidades de Europa, llega a tomar su herencia el Ing. Agrónomo Don José Ignacio Chopitea, que tiene como mérito: expandir los terrenos de cultivo, anexando los territorios encargados a las órdenes religiosas entre ellas Santo Domingo y La Merced, tras el más moderno trapiche y convertir a la hacienda Laredo en la más productiva del país.

Este filántropo también ordena la construcción de colegios y un moderno hospital, la adquisición del reloj de torres que actualmente se observa. Después de su muerte, el legado continuaría unos años más con la nueva administración de su viuda e hijo. La crisis financiera llego en el año 35 y se vieron obligados a vender el denominado Laredo Grande, siendo el nuevo propietario, el Ing. Alemán Don Enrique Gildemeister quien es el que remodela totalmente la casa convirtiéndola en el majestuoso monumento que es hoy.

Posee alrededor de 36 habitaciones, amplios salones y jardines, y una pequeña piscina para la recreación de mujeres y niños. Esta casa viene anexada con un gran establo y el hospital que hasta ahora podemos observar, la torres del reloj también fue modificada.
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